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ERRORES Y APOSTASIA (på spanska)

 

 

 

Cosas terribles están pasando dentro del pueblo de Dios - vemos apostasía por diversos lugares. Vemos rebeldía y una distorsión del mensaje del Evangelio Eterno, un mensaje el cual hoy en la voz profética de los tres Ángeles de Apocalipsis 14, debería estar resonando como atalaya fiel anunciando al mundo su rebelión contra los principios divinos.

 

Pero hoy, en vez de estar trayendo almas antes los piés de Cristo, en vez de estar arrebatándole al enemigo preciosas almas por las cuales la sangre preciosa de nuestro Redentor fue derramada, muchos pierden el tiempo en sofismas y puntos doctrinales, en apoyarlos o en tratar de demostrar lo contrario. Y nos encolerizamos muchas veces y levantamos nuestros dedos acusadores y condenadores!

Por un lado nos hemos ACOMODADO ante el pecado dentro de nuestras iglesias y grupos. Pasamos por alto el murmullo y el adulterio, la envidia y la falta de consagración. Pero tan pronto en los titulares de nuestros medios informativos internos aparecen noticias que vemos van en contra de la verdad bíblica entonces aparece la voz inquisitiva de muchos levantándose en ardiente oposición. Lo peor de todo es que este anhelo y sed de implantar justicia y querer demostrar esos errores, se comienzan a levantar críticas, esas que son de lejos, esas que en vez de hacer una obra de corrección hacen mas bien una obra sembradora de un espíritu de regaño, de rencor y desconfianza. Muchas veces esta frustrada crítica -pues de nada sirve nuestra protesta a distancia- la contagiamos volcando ésta sobre algún líder o hermano más cercano. Así convertimos nuestro entorno y nuestras iglesias en un campo de batalla lleno de resentimientos, murmullos, y juicios propios, injustos y apresurados, pasando por alto la regla bíblica de cómo debemos tratar el error de un hermano si es que ha caído en alguna falta. Muchas veces los murmullos o críticas, mal intencionadas o no, nacen por envidia o simplemente porque el hermano o hermana, ya sea líder o no, no nos simpatiza.

 

 

UNA LUCHA MAL ENFOCADA Y MAL DIRIGIDA

 

El apóstol Pablo escribió: "Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes.” (Efesios 6:12)

 

Exactamente, nuestra principal, por no decir nuestra única y más importante lucha, es "contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas…., huestes espirituales de maldad en las regiones celestes”. Cuando logro comprender esta verdad entonces comprendo la dimensión del mandamiento que Jesús enunció resumiendo los últimos 6 puntos del Decálogo que están relacionados con el amor al prójimo. El dijo: ”Amarás a tu prójimo como a ti mismo” - Si yo cometiera un error, un pecado, ya sea a sabiendas y debilidad, o por ignorancia, lo menos que me agradaría es que la gente (incluyendo la hermandad y la gente fuera de la iglesia) comenzara a hablar mal de mi persona. ¿Te agradaría que se comentara mal de ti? ¿Que la gente creyera y hablare de ti tildándote de algo que en realidad no eres? Mira, quizás me digas que ”no vives de los demás”, que ”no te importa lo que los demás hablen de ti”. Seamos sinceros hermano, amigo - ”no nos miremos la suerte entre gitanos” (como dice un viejo refrán): ni a ti ni a mi nos gusta una situación así. Pues eso mismo pasa con nuestros semejantes, es decir, a ellos tampoco les gusta, ni a tu vecino o compañero de trabajo, ni a tu profesor o compañero de escuela, ni a tu maestro de clase bíblica o al anciano o al pastor de tu iglesia. ¿No es cierto que si esto te llegara a ocurrir sentirías que un gran daño estarían haciéndote? ¿No te sentirías herido? Mira, el Señor Jesús no se equivoca cuando nos dice que debemos amarnos unos a otros.

 

 

 

En su Santa Palabra Jesús nos da el siguiente consejo:"No juzguéis, para que no seáis juzgados. Porque con el juicio con que juzgáis, seréis juzgados, y con la medida con que medís, os será medido.¿Y por qué miras la paja que está en el ojo de tu hermano, y no echas de ver la viga que está en tu propio ojo?¿O cómo dirás a tu hermano: Déjame sacar la paja de tu ojo, y he aquí la viga en el ojo tuyo?!!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.” (Mateo 7:1-6)

 

Hermano, laico, pastor o líder, deja tu sed de hacer justicia a un lado pues la mas de las veces es nuestra propia justicia la que queremos IMPONER y esta no tiene nada que ver con la justicia divina. Es más, esta tarea es de Dios, no nuestra. El corregirá, El apartará la cizaña. ¿Acaso puedes leer el corazón de tu hermano? No! por supuesto que nadie puede leer los pensamientos de otro, solo Dios! Entonces ¿por qué nos esmeramos tanto en criticar y pelearnos entre nosotros? Esto es obra de Satanás y sus huestes, cuya única finalidad y propósito es hacer que tu y yo nos distraigamos de la misión que Cristo, nuestro Señor y Salvador, nos encomendó : ”Id y predicar”.

 

Abramos nuestros ojos y veamos que nuestra lucha nos es contra nuestros líderes ni contra nuestros hermanos sino mas bien contra las huestes celestiales de maldad, contra espíritus inmundos. Estos son los que constantemente nos hacen pecar pues sus dardos tentadores están directamente dirigidos hacia nuestras debilidades. No estoy justificando nuestros pecados, por supuesto que no. Pero cuando cedes a la tentación o involuntariamente yerras ¿no es acaso por que tienes una fiera lucha contra tu propia naturaleza corrompida por la cual eres llevado a pecar por causa de tu propia concupiscencia?

Nos aconseja Dios así: ”...os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos. Pero a cada uno de nosotros fue dada la gracia conforme a la medida del don de Cristo.” (Efesios 4:1-7).

La lucha no es contra el hermano que está a tu alcance y que según tu propio criterio, está en pecado o en error. La lucha es contra la falta de Cristo en tu corazón lo que da como resultado la cabida a ese espíritu satánico de la critica, el murmullo y el falso testimonio. Porque si tu vida estuviera realmente consagrada a Dios, escondida en Cristo, estarías haciendo lo que el consejo bíblico, la misma voz de Dios escrita, nos aconseja para hacer. Deja de criticar y de levantar lucha contra tu hermano. Mas bien ora fervientemente por el. Y si lo ves que ha caído o te ha ofendido, acércate él y, orando previamente, habla con él. Y si de pronto no diera esto resultado, sigue pues el consejo de Mateo 18:15-20. Si todos hicieran esto, piensa, un sinfin de oraciones en estos momentos estarían elevándose por ti ante el Trono de Dios mediante los méritos de nuestro Salvador Jesús. Ora, estudia la Palabra y ayuna, pues ”este género sale con oración y ayuno”.

 

Cuando todos hagamos o aprendamos a hacer esto, entonces ese mismo sentir que hubo en Cristo Jesús hallará un lugar, y no sólo un lugar, sino que llenará toda nuestra mente y todo nuestro ser, y seremos uno en el Señor, así como El y el Padre lo son. "El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” (Juan 14:23). "Estas cosas os he hablado, para que mi gozo esté en vosotros, y vuestro gozo sea cumplido. Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno ponga su vida por sus amigos. Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando. Ya no os llamaré siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor; pero os he llamado amigos, porque todas las cosas que oí de mi Padre, os las he dado a conocer.” (Juan 15:11-15).” "Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad. Como tú me enviaste al mundo, así yo los he enviado al mundo. Y por ellos yo me santifico a mí mismo, para que también ellos sean santificados en la verdad. Mas no ruego solamente por éstos, sino también por los que han de creer en mí por la palabra de ellos, para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste. La gloria que me diste, yo les he dado, para que sean uno, así como nosotros somos uno. Yo en ellos, y tú en mí, para que sean perfectos en unidad, para que el mundo conozca que tú me enviaste, y que los has amado a ellos como también a mí me has amado.” (Juan 17:17-23)

 

La lucha no es contra tu prójimo, sino contra ti mismo. No seas vencido de lo malo.

 

Dios os bendiga!

Párrafos de Inspiración.

Nuestra Consagración

"La guerra contra nosotros mismos es la batalla más grande que jamás se haya reñido. El rendirse a sí mismo, entregando todo a la voluntad de Dios, requiere una lucha; mas para que el alma sea renovada en santidad, debe someterse antes a Dios."

Ellen G White

Cáp 5, El Camino a Cristo

El gobierno de Dios no se funda en una sumisión ciega ni en una reglamentación irracional, como Satanás quiere hacerlo aparecer. Al contrario, apela al entendimiento y a la conciencia. “¡Venid, pues, y estemos a cuenta" (Isaías 1:18) es la invitación del Creador a los seres que formó. Dios no fuerza la voluntad de sus criaturas. No puede aceptar un homenaje que no le sea otorgado voluntaria e inteligentemente."

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